Madre ÁFRICA.

Para mis hijos:

 

Dicen que quienes me ven por primera vez, pierden el habla como efecto secundario de mi fulgor, destellos rojizos que al tocar el horizonte, se difractan en cientos de colores cálidos. Para verme, no se necesita de lujos ni de efectos, solo la vista. Incluso, hay quienes alegan que tengo el poder de arrullar al sol poniente con mi extensa sabana. Y otros aseguran que las estrellas brillan aquí como diamantes engarzados en el cielo cual ébano.

En mi está el inicio y quizás este el fin. La naturaleza me favoreció con amplios pechos como montañas,  y con playas tan claras que el reflejo del hombre es puro. Pero el tiempo jugó a mi desfavor, ya no recuerdo cuando, ni porqué o quien fue, pero todo lo que ella me regaló, el se lo llevó.  Pronto mis pechos se secaron, y mis hijos en la sed y el hambre, me dejaron.

Me recorrieron a pie nómadas que enfrentaron mi malhumorado desierto, en pos de una vida mejor allá al otro lado, donde dicen que tiran la comida que sobra. Allá, donde sus habitantes se quejan, donde su infierno es el edén para quienes no han tenido nada. Allá, donde la vida es un paliativo, tan solo atisbos de ilusión.

Para sobrevivir, muchos se han rifado la vida en las turbias aguas del Mediterráneo. Enfrentándose a la furia de Poseidón, quien en su cólera ha hecho naufragar cientos de barcazas. He visto con dolor la desesperación en sus ojos, cuando el alma se libera de esa cárcel que tienen los humanos como cuerpo, que en sus  intentos ya exhaustos por sobrevivir, se atragantan de agua salina, dedicándole su último aliento a los que dejaron atrás y que nunca volverán a ver.

Pero también he visto con tristeza, a aquellos que llegan a tierra y que se han dejado el cuero en las vallas,  vallas cuyo propósito es claro, los ricos donde los ricos, y mis hijos, donde sea, menos allá, solo allí con los pobres, esperando en las puertas de Lampedusa para emprender el viaje anhelado a un lugar mejor.

Cual eco, he escuchado incontables veces el llanto de recién nacidos.  Recién nacidos cuyas madres se aventuraron a lo desconocido para  parir en otra tierra que no es la mía, porque yo no tengo mucho, y lo poco que tengo, mis hijos se lo disputan con guerras sangrientas. Mi riqueza, mis diamantes, es la miseria y destrucción de quienes me habitan.

Entiendo porqué me dejan. Me dejan porque yo ya no soy segura como lo solía ser. Vete hijo mío, busca una vida mejor porque yo no puedo darte lo que mereces. Cruza fronteras,  defiende tu derecho a una vida mejor, pero nunca olvides de dónde vienes. Recuerda siempre que todos somos nómadas hermanos en este mundo. Todos en algún momento estuvieron en mi vientre.

¡Todos inmigrantes!

Porque todos vinieron de mi, su madre África.

-Por Marisol Romero

-Generose, an elderly woman in Rulindo District, Rwanda.

by MountainWorld Productions. Fotografia tomada en F.A.O , Roma

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2 Replies to “Madre ÁFRICA.”

  1. Fernando Romero

    África es el origen de la humanidad, África es el destino de todo aquel ser que a su origen va, África con su negra desnudez, emprende el vuelo, el vuelo que simulan todos los seres humanos el vuelo del águila migrante

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