La Catrina tras los Periodistas

El día de muertos en México es un legado ancestral que dejaron nuestros ascendientes mesoamericanos. Es una celebración que honra a los difuntos.  Una fiesta en donde los muertos regresan al plano terrenal, para agasajarse de un autentico banquete de colores, olores y sabores, que sus seres queridos han dejado para compartir con ellos. La catrina, que no juzga ni raza ni riqueza,  se cantonea con su mejor sombrero francés y de plumas de avestruz, en ese día. Y que mejor día que el dos de noviembre para recordar quienes se dejaron la vida por su trabajo: los periodistas.

 

Pan de muertos

Una violación de la libertad de prensa puede ser la bala de un asesino, para matar un periodista de investigación, e intimidar y silenciar a sus colegas. Puede ser que la policía llame a la puerta, que traiga a un reportero para cuestionarlo sobre sus fuentes, o que lo ponga en prisión con o sin juicio. Puede ser una ley restrictiva sobre medios, que da el poder sobre el contenido editorial a censores o cortes de prensa.

De acuerdo a un reporte de la UNESCO , en los últimos once años, más de 930 periodistas han sido asesinados por reportar noticias y llevar información a la opinión pública. Y han muerto porque a alguien no le gustó lo que escribieron o dijeron, o porque simplemente estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.  Y en nueve de cada diez casos, los asesinos permanecen impunes.

La impunidad es como la peste negra o el cólera en nuestra sociedad. Aunque la diferencia radica en que el colera solo es una enfermedad de la mucosa intestinal, ahora controlable,  la impunidad en cambio, da a lugar a más asesinatos, y es a menudo síntoma de conflictos más agudos, así como del colapso de  la ley y de los sistemas judiciales. La impunidad daña a la sociedad entera, encubre abusos, corrupción de ciertas autoridades políticas y administrativas, y al crimen organizado. En pocas palabras, la impunidad es una enfermedad social predominante en todo el mundo, veamos algunos casos de impunidad en algunos países en los últimos 60 días:

Argelia: Merzoug Touati, bloguero. Detenido el 17 de enero 2017, y desde entonces su juicio sigue pendiente, todo por haber publicado en su blog una entrevista por Skype con un ciudadano israelí. Se le acusa de tener relaciones con un poder extranjero y se enfrenta por ello a una posible pena de 20 años.

Colombia: La periodista Efigenia Vásquez Astudillo, asesinada el 8 de octubre cuando cubría una intervención de la policía contra un movimiento social indígena. Ese mismo día la policía antinarcóticos atacó a una comisión humanitaria integrada por periodistas, delegados de la ONU, de la OEA y de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que clarificaba la masacre de Tumanco, donde seis campesinos perdieron la vida en un enfrentamiento con la policía de Colombia.

Estados Unidos: Al menos seis periodistas fueron detenidos el 11 de octubre en San Luis, Misouri, cuando cubrían las manifestaciones contra la puesta en libertad de un ex policía blanco que mato a un hombre negro.

India: Desde que Narendra Modi asumió el cargo de Primer Ministro, los periodistas han sido blancos de amenazas y campañas orquestadas por los nacionalistas, campanas que llevan a la muerte como el caso de la periodista Gauri Lankesh el pasado 15 de septiembre.

Irak: Arkan Shareef, cámara de televisión. Acuchillado hasta la muerte en su domicilio de la localidad de Daquq. Un día antes, Rebwar Kakaye, reportero privado NRT TV, fue agredido con palos mientras hacía une entrevista por manifestantes que intentaban forzar su entrada al Parlamento.

Malta: Daphne Caruana Galizia, periodista y bloguera, asesinada el 16 de octubre, con un coche bomba. Conocida por sus investigaciones sobre la corrupción gubernamental.

México: El 6 de octubre  se localizó el cuerpo de Edgar Daniel Esqueda Castro. Quien había sido secuestrado por individuos que dijeron ser agentes de la Policía Ministerial del Estado de San Luis Potosí. Irrumpieron en su domicilio y fue tomado a la fuerza sin dar ninguna explicación.

Republica Checa: El pasado 20 de octubre, durante una rueda de prensa en Praga, el presidente Milos Zeman, empuñó un arma de fuego falsa “Kalashnikov” de madera con la leyenda de “para los periodistas”. ¿Se puede ser más cínico?

Turquía: Se hallan los cadáveres de la periodista Halla Barakat, con doble nacionalidad – siria y estadounidense- y de su madre, una conocida disidente siria y periodista retirada, quien tenía intenciones de crear un grupo de ayuda a mujeres sirias en Turquía víctimas de la represión y violencia.

 

Calavera de azúcar

En lo que va de 2017, en México han sido brutalmente asesinados 11 periodistas. Esto sin perjuicio de la impunidad que existe en nuestro país en materia de crímenes contras comunicadores y periodistas. El crimen organizado, autoridades políticas y administrativas corruptas, y los carteles que se encuentran en todos los niveles del poder en el país, son quienes se encuentran reinando en nuestra nación, siendo semi-dioses intocables. Triste ¿no? Pero como he dicho antes, tenemos el gobierno que creemos merecer.  La cultura de la impunidad en México se traduce en una doble tragedia: apatía y escepticismo ante el asesinato de un periodista. La sociedad se instala en la indiferencia, mientras los reclamos de justicia se diluyen en la certeza de que nadie será castigado por ello. Nos acostumbramos a la violación de nuestros derechos.

 

El Artículo 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de DD.HH. dispone:

 El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, violan los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada.

Asimismo, el principio 4 de la Declaracion de Chapultepec adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión de la SIP, celebrada en México, D.F., el 11 de marzo de 1994, establece:

El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.

Los asesinatos de comunicadores y periodistas son ataques y actos de cobardía contra el ejercicio de la libertad de expresión de ideas en nuestro país, la cual está reconocida y garantizada a todos los habitantes del territorio nacional por la Constitución (Declaración Universal de DD .HH, Convención Americana sobre DD. HH…). Además, en el artículo 1 de la Constitución, se establecen los derechos fundamentales, individuales y humanos, conocidos genéricamente como « Garantías Individuales ».

Por tanto, con motivo de la celebración del día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas , demandemos al Estado mexicano,  el refuerzo que prometió el pasado 17 mayo, del mecanismo nacional de protección y la fiscalía federal especializada en ataques a la libertad de expresión (FEADLE), así como la creación de un protocolo nacional de investigación sobre los crímenes cometidos contra periodistas y la atención a las víctimas, así como alentar a la CNDH (Comisión Nacional de Derechos Humanos) a ser más transparente en sus acciones, a proporcionar mas información publica sobre sus actividades, y a tratar con mayor rapidez los casos más graves, ocupándose de aquellos que las comisiones locales no han tenido en cuenta.

 

-Por Marisol Romero.

Fotografia: John Rankin Waddell.

 

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