Cambiando al mundo

El rol de la mujer desde la antigüedad ha sido menospreciado y ambiguo. Desde la antigua Grecia hasta la Edad Media se llegó a considerar a la mujer como poco más que a un esclavo pero mucho menos que el hombre. Incluso si indagamos en la mitología griega, por un lado se encontraba la figura divina y sobrehumana Atenea  y  por el otro,  se representaba a la mujer como la inspiradora del dolor, Pandora, cuya locura equivocada introdujo el mal en la Tierra guardando en su mística caja, la esperanza del hombre.

Es casi imposible creer que en pleno siglo XXI, el sexismo y chovinismo masculino es muy real en algunos hombres políticos y  como prueba intacta de este fenómeno tan antiguo y arraigado en la sociedad, tenemos al eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke, quien el pasado 3 de marzo defendió abiertamente en la Euro-cámara que las mujeres deben ganar menos porque son menos que los hombres.

“…Por supuesto que las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes.”

Puede que Korwin-Mike sea un desconocido en América y en muchos otros países, pero lamentablemente es una figura sobradamente conocida en su país y no precisamente por defender el progreso, igualdad y la libertad sino por ser una de las figuras de ultraderecha que defiende ideas arraigadas en la xenofobia, el machismo y racismo puro.

Es evidente que las declaraciones por el eurodiputado son machistas e indecentes, pero el hecho que se hayan pronunciado en el Parlamento las hace más escandalosas. Sin embargo el problema no empieza aquí, y no termina tampoco, los problemas que enfrenta la mujer en todo el mundo –ablación, violencia, desempleo, sexismo…- se consensan en una sola palabra: desigualdad.

El mundo dista mucho de conseguir la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Pero siempre queda la reservada esperanza. Para el 2017 existen al menos diez retos pendientes para la mujer, pero he de mencionar solo algunos.

Ablación.  Según un informe publicado por World Vision, entre cien y 140 millones de mujeres han sufrido la mutilación genital.  Aunque cada vez más países la prohíben -Nigeria y Gambia han sido los últimos- y en algunos como Liberia ha disminuido un 41%,  se sigue practicando de forma clandestina, lo que agrava los riesgos para la salud. En los proyectos de esta ONG en Kenia y Mali la han reducido hasta en un 76 por ciento.

Brecha Salarial e igualdad económica. Las mujeres ganan de media la mitad que los hombres. Esta diferencia es una de las más difíciles de atajar; incluso donde la participación laboral femenina es alta, las cifras se han estancado, como lo son EEUU y Canadá países que cuentan con el porcentaje más alto de mujeres profesionales con  un 39%, seguidos por Europa (37%) y América Latina (36%), frente al 14% en Asia. Se espera que para el 2025 América Latina lidere la lista con un 49%.

Educación. En un publicado de la portavoz  de Cooperación Internacional de Save the Children  -Nadia Criado- señala que más de 61 millones de niños en edad escolar no tienen acceso a las aulas. Más de la mitad son niñas. Es de vital importancia que los gobiernos inviertan en educación, hay que luchar por una enseñanza de calidad y eliminar los impedimentos para las mujeres, porque la inversión para su educación garantiza un retorno en el terreno político y económico, los otros pilares de la igualdad.

Participación en la política, el poder y la toma de decisiones.  Las mujeres nos enfrentamos a dos tipos de obstáculos a la hora de participar en la vida política. Las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias siguen limitando las opciones que tenemos –nostras- para votar o presentarse a elecciones y las brechas relativas a las capacidades implican que las mujeres tienen menor probabilidad que los hombres de contar con la educación, los contactos y los recursos necesarios para convertirse en líderes eficaces.  Tener mujeres en las áreas de decisión garantiza una mejora de las condiciones para todas. Es crucial conseguir líderes políticas  y  más hombres que trabajen por la igualdad, como Ban Ki-Moon o Justin Trudeau.

Refugiadas. En este aspecto, se ha alcanzado un triste record. Existe más de 65 millones de desplazados y entre estos un 85% son mujeres y niños. Los riesgos de los refugiados, continúan incluso cuando han alcanzado países seguros. La violencia de género es contante en los conflictos, afortunadamente existen organizaciones como ACNUR, que visibilizan a las refugiadas con documentación individual y fomentan su liderazgo. Es imperativo que la comunidad internacional vea que es intolerable que cada minuto 24 personas necesiten huir de sus hogares para poner su vida a salvo, y lo peor de este escenario, es que el 86% de los refugiados este acogido en los países más pobres.

Violencia contra las mujeres. Según cifras y datos de Amnistía Internacional, una de cada tres mujeres experimenta agresiones físicas o sexuales en su vida. Pero solo dos tercios de los países tienen leyes contra la violencia, mientras que en 31 estados no se juzga a los violadores. Es necesario que las naciones aprueben leyes contra la violencia de género, garantizar que quienes la ejercen rindan cuentas y lograr la gran asignatura pendiente: que las supervivientes obtengan una reparación completa para rehacer sus vidas.

 

Para terminar, quiero hacer invitación no solamente a todas las mujeres sino también a los hombres, para unirnos y continuar con los esfuerzos para erradicar los estereotipos que afectan a muchas mujeres y niñas.

El mundo necesita más mujeres lideres y menos mujeres que inclinen la cabeza cuando estén en desacuerdo, mas mujeres que sepan defender su opinión y menos mujeres en ignorancia. Aprendamos a ser confidentes de nostras mismas, ¿quién nos dio permiso de ser insignificantes?

Estoy completamente convencida que si queremos un cambio en la sociedad, tenemos que empezar por nosotras mismas. Aprendamos a tener en claro que es lo que queremos, para saber pedir y trabajar por ello, de otra forma es intentar comunicarnos con el cosmos sin tener respuesta alguna. Si no expresas lo que quieres, si no lo dices, nadie te escuchara.

Aprender conocernos a nosotras mismas, a no juzgar ni a detenernos por comentarios negativos, aprendamos a tomar  riesgos, porque es necesario para alcanzar nuestras metas, aunque los miedos comiencen a aparecer en escena ¡corre riesgos! Arriesgarse es mejor que  lamentarse  eternamente.

Demos un pequeño paso cada día para ser mujeres más libres.

 

Marisol Romero

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6 Replies to “Cambiando al mundo”

  1. Blanca Romero

    Felicidades
    Cada persona que estamos en este mundo es Gracias a la Mujer que decidió albergar en su vientre un ser humano. FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
    Mi Madre fue mujer
    Yo soy Mujer
    Mis Hermanas son Mujeres
    Mi hija es Mujer
    Mis Nietas son Mujeres
    Mi nuera es mujer
    Mis Abuelas fueron mujeres
    VIVA LA MUJER

  2. Miriam R.

    Lamentablemente las mujeres seguimos ocupando un lugar desfavorable en la sociedad; la misioginia, sexismo y desigualdad no sólo se vive a gran escala. Dese los propios hogares es fomentado por las familias e incluso por nosotras mismas.
    Coincido en que ya es tiempo de mostrar al mundo de lo que estamos hechas y de lo que somos capaces de lograr en los diversos ambitos en los que participamos.
    No soy feminista, soy género femenino, pilar de la sociedad, con la capacidad de dejar huella en multiples aspectos!
    Me encantó tu publicacion.

  3. Fernando Romero

    Bravo la defensa de la mujer es imprescindible en el mundo debemos acabar con los estereotipos del machismo y feminismo con la equidad del genero humano con la conciencia de buena relación entre los humanos

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